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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral : " Amanecer "

Amanecer de Van Gogh

Hincho mi corazón para que entre
como cascada ardiente el Universo.
El nuevo día llega y su llegada
me deja sin aliento.
Canto como la gruta que es colmada
canto mi día nuevo.


Por la gracia perdida y recobrada
humilde soy sin dar y recibiendo
hasta que la Gorgona de la noche
va, derrotada, huyendo.
 
 Incluido en el poemario "Lagar" de Gabriela Mistral.
Imagen: "Trigo al amanecer" (1889) de Vincent Van Gogh.


Publicado por:  Ondine

lunes, 24 de septiembre de 2012

Yo no tengo soledad.

"Esperanza" del pintor victoriano G.F.Watts.
 Es la noche desamparo
 de las sierras hasta el mar.

 Pero yo, la que te mece,
 ¡yo no tengo soledad!



 Es el cielo desamparo
 si la luna cae al mar.
 Pero yo, la que te estrecha, 

 ¡yo no tengo soledad!


 Es el mundo desamparo
 y la carne triste va.
 Pero yo, la que te oprime,
 ¡yo no tengo soledad!


 Incluido en el poemario  
               "Ternura"
    de Gabriela  Mistral.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: " La Bailarina "



La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello y de seno y de alma.

En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre,
la noche de los hartos que ni duermen
y la dentera del que no ha posada.

Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.

No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltó de su casta y de su carne
sumió la canturia de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres le repechan
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, mudada en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido del Dios de sus infancias.

Incluido en el poemario "Lagar" de Gabriela Mistral
Imagen: "La Bailarina" (1939) de Salvador Dalí.
Publicado por:  Ondine

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: " II CORDILLERA "


¡Cordillera   de  los  Andes,
Madre  yacente  y  Madre  que  anda,
que  de  niños  nos  enloquece
y  hace  morir  cuando  nos  falta;
que  en  los  metales  y  el  amianto
nos  aupaste  las entrañas;
hallazgo  de  los  primogénitos,
de  Mama  Ocllo  y  Manco  Cápac,
tremendo  amor  y  alzado  cuerno
del  hidromiel  de  la  esperanza!
 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: "Piececitos".

Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!
 
¡Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos!

El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;

que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.

Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois
perfectos.

Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!

Incluido en el poemario "Ternura" de Gabriela Mistral.

Publicado por :  Ondine

sábado, 15 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: "Tres árboles".

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Julia Butterfly Hill, sobre una de las ramas de la  milenaria secuoya "Luna", su hogar durante  738 días.

Tres árboles caídos
quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como tres ciegos.
El sol de ocaso pone
su sangre viva en los hendidos leños
¡y se llevan los vientos la fragancia
de su costado abierto!
Uno, torcido, tiende
su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.
El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y mudos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!

Incluido en el poemario "Desolación" de Gabriela Mistral

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En 1997 la compañía maderera Pacific Lumber estaba talando un bosque de secuoyas en el condado de Humboldt (California). Para detener la tala y desaparición del bosque, Julia Butterfly Hill decidió vivir en las altas ramas de una secuoya de más de mil años de edad, a la que llamó Luna, y prometió no abandonarla hasta que detuvieran la destrucción del bosque. Su determinación y valor despertó consciencias y logró un gran apoyo social.

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"La Pacific Lumber comenzó a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros, quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura." (Entrevista completa)
Finalmente (después de 738 días) Julia pudo descender triunfante de aquella secuoya, porque gracias a la presión ejercida sobre la compañía maderera Lumber Pacific, esta renunció a exterminar a Luna y a sus otras compañeras del bosque.

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Publicado por: Ondine.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: "La espera inútil".


Yo me olvidé que se hizo
ceniza tu pie ligero,
y, como en los buenos tiempos,
salí a encontrarte al sendero.

Pasé valle, llano y río
y el cantar se me hizo triste.
La tarde volcó su vaso
de luz ¡y tú no viniste!

El sol fue desmenuzando
su ardida y muerta amapola;
flecos de niebla temblaron
sobre el campo. ¡Estaba sola!

Al viento otoñal, de un árbol
crujió el blanqueado brazo.
Tuve miedo y te llamé:
"¡Amado, apresura el paso!

Tengo miedo y tengo amor,
¡amado, el paso apresura!"
Iba espesando la noche
y creciendo mi locura.

Me olvidé de que te hicieron
sordo para mi clamor;
me olvidé de tu silencio
y de tu cárdeno albor;

de tu inerte mano torpe
ya para buscar mi mano;
¡de tus ojos dilatados
del inquirir soberano!

La noche ensanchó su charco
de betún; el agorero
búho con la horrible seda
de su ala rasgó el sendero.

    No te volveré a llamar,
que ya no haces tu jornada;
mi desnuda planta sigue,
la tuya está sosegada.

    Vano es que acuda a la cita
por los caminos desiertos.
¡No ha de cuajar tu fantasma
entre mis brazos abiertos!

 Incluido en el poemario "Desolación"  de Gabriela Mistral. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: "Interrogaciones".



   ¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

   ¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?


   El rosal que los vivos riegan sobre su huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿no tiene acre el olor, siniestra la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas?


   Y responde, Señor: cuando se fuga el alma,
por la mojada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?


   ¿Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¿El éter es un campo de monstruos florecido?
¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿O lo gritan, y sigue tu corazón dormido?


   ¿No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu oído fino y apretados tus ojos?


   Tal el hombre asegura, por error o malicia;
mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
mientras los otros siguen llamándote Justicia,
no te llamaré nunca otra cosa que Amor!


   Yo sé que como el hombre fue siempre zarpa dura;
la catarata, vértigo; aspereza, la sierra,
Tú eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la Tierra!


Incluido en el poemario "Desolación"  de Gabriela Mistral.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Gabriela Mistral: "Elogio de la canción".



(Prólogo de Canciones, del mexicano Torres Bodet)

¡Boca temblorosa,
boca de canción:
boca, la de Teócrito
y de Salomón!


 La mayor caricia
que recibe el mundo,
abrazo el más vivo,
beso el más profundo.


Es el beso ardiente
de una canción:
la de Anacreonte
o de Salomón.


Como el pino mana
su resina suave,
como va espesándose
el plumón del ave,


entre las entrañas
se hace la canción,
y un hombre la vierte
blanco de pasión.
Todo ha sido sorbo,
para las canciones:
cielo, tierra, mares,
civilizaciones...


Cabe el mundo entero
en una canción:
se trenza hecha mirto
con el corazón.


Alabo las bocas
que dieron canción
la de Omar Khayyam,
la de Salomón.


Hombre, carne ciega,
el rostro levanta
a la maravilla
del hombre que canta.


Todo lo que tú amas
en tierra y en cielo,
está entre tus labios
pálidos de anhelo.


Y cuando te pones
su canto a escuchar,
tus entrañas se hacen
vivas como el mar.



Vivió en el Anáhuac,
también en Sión:
es Netzagualcoyotl
como Salomón.


Aguijón de abeja
lleva la canción:
aunque va enmielada
punza de aflicción.


 Reyes y mendigos
mecen sus rodillas:
mueve ella las almas
como las gavillas.


Amad al que trae
boca de canción:
el cantor es madre
de la Creación.


Se llamó Petrarca,
se llama Tagore:
numerosos nombres
del inmenso amor.
Envío
   México, te alabo,
en esta garganta,
porque hecha de limo
de tus ríos, canta.


  Paisaje de Anáhuac,
suave amor eterno,
en estas estrofas
te has hecho falerno.


Al que te ha cantado
digo bendición:
por Netzahualcoyotl
Y por Salomón!
Incluido en el poemario "Desolación"  de Gabriela Mistral.


sábado, 1 de septiembre de 2012

Poeta de septiembre: Gabriela Mistral.


Rue Jacob.  Paris, 191 0 - Bibliothèque Historique de la Ville de Paris. - Autor: Roger-Viollet.

MIS LIBROS

    Libros, callados libros de las estanterías,
vivos en su silencio, ardientes en su calma;
libros, los que consuelan, terciopelos del alma,
y que siendo tan tristes nos hacen la alegría!

    Mis manos en el día de afanes se rindieron;
pero al llegar la noche los buscaron, amantes,
en el hueco del muro donde como semblantes
me miran confortándome aquellos que vivieron.

    ¡Biblia, mi noble Biblia, panorama estupendo,
en donde se quedaron mis ojos largamente,
tienes sobre los Salmos las lavas más ardientes
y en su río de fuego mi corazón enciendo!

    Sustentaste a mis gentes con tu robusto vino
y los erguiste recios en medio de los hombres,
y a mí me yergue de ímpetu sólo el decir tu nombre;
porque de ti yo vengo, he quebrado al Destino.

    Después de ti, tan sólo me traspasó los huesos
con su ancho alarido, el sumo Florentino.
A su voz todavía como un junco me inclino;
por su rojez de infierno, fantástica, atravieso.

    Y para refrescar en musgos con rocío
la boca, requemada en las llamas dantescas,
busqué las Florecillas de Asís, las siempre frescas.
¡Y en esas felpas dulces se quedó el pecho mío!

    Yo vi a Francisco, a Aquel fino como las rosas,
pasar por su campiña más leve que un aliento,
besando el lirio abierto y el pecho purulento,
por besar al Señor que duerme entre las cosas.

    ¡Poema de Mistral, olor a surco abierto
que huele en las mañanas, yo te aspiré embriagada!
Vi a Mireya exprimir la fruta ensangrentada
del amor, y correr por el atroz desierto.

    Te recuerdo también, deshecha de dulzuras,
verso de Amado Nervo, con pecho de paloma,
que me hiciste más suave la línea de la loma,
cuando yo te leía en mis mañanas puras.

    Nobles libros antiguos, de hojas amarillentas,
sois labios no rendidos de endulzar a los tristes,
sois la vieja amargura que nuevo manto viste:
¡desde Job hasta Kempis la misma voz doliente!

    Los que cual Cristo hicieron la Vía-Dolorosa,
apretaron el verso contra su roja herida,
y es lienzo de Verónica la estrofa dolorida;
¡todo libro es purpúreo como sangrienta rosa!

    ¡Os amo, os amo, bocas de los poetas idos,
que deshechas en polvo me seguís consolando,
y que al llegar la noche estáis conmigo hablando,
junto a la dulce lámpara, con dulzor de gemidos!

    De la página abierta aparto la mirada
¡oh muertos! y mi ensueño va tejiéndoos semblantes:
las pupilas febriles, los labios anhelantes
que lentos se deshacen en la tierra apretada.

Incluido en el poemario "Desolación"  de Gabriela Mistral.

Publicado por:  Ondine.